La salida de los primeros dientes es una etapa muy importante en el desarrollo del bebé, pero también puede traer algunas molestias que muchas veces generan dudas en casa.
Cuando un bebé está más irritable, llora con frecuencia o se muestra incómodo sin una causa evidente, una de las posibilidades es que esté atravesando el proceso de dentición. En esta etapa, es común que se lleve las manos u objetos a la boca, que busque morder constantemente y que aumente la salivación.
Uno de los signos más habituales es el dolor o la molestia en las encías. Al observar la boca del bebé, puede aparecer una zona más blanquecina, acompañada de enrojecimiento alrededor. Esa inflamación es parte del proceso de erupción dentaria y puede explicar por qué el bebé se siente más sensible o molesto.
Una forma de acompañar este momento es realizar masajes suaves sobre la encía, siempre con las manos limpias y con mucho cuidado. Esto puede ayudar a aliviar la molestia y, en algunos casos, permite sentir una zona más dura o rugosa, que corresponde al diente que está por salir.
La dentición temporaria está formada por 20 dientes y, en general, suele completarse cerca de los 3 años. De todos modos, cada bebé tiene sus propios tiempos y la aparición de los dientes puede variar.
Lo importante es estar atentos a las señales, acompañar el proceso con paciencia y consultar con un odontopediatra si aparecen dudas, si las molestias son muy intensas o si cerca de los 3 años todavía no salieron todos los dientes.


