Las valvulopatías son afectaciones de una o varias válvulas cardíacas. Esto significa que puede verse alterada la apertura o el cierre de alguna de ellas, lo que puede modificar su funcionamiento.
Estas alteraciones pueden presentar síntomas, pero también pueden ser totalmente asintomáticas. Por eso, los controles periódicos de salud son fundamentales para poder llegar a un diagnóstico oportuno y, en caso de ser necesario, iniciar el tratamiento adecuado.
Durante el embarazo, este seguimiento cobra especial importancia, ya que tanto el embarazo como el parto implican un mayor esfuerzo para el cuerpo y pueden generar más exigencia a nivel cardiovascular.
Dentro de las malformaciones valvulares, una de las más frecuentes es la válvula bicúspide, que se estima que puede estar presente en un 1% o 2% de la población. Esta alteración en la estructura de la válvula puede generar cambios en su función, ya sea dificultando su apertura o su cierre.
Al tratarse de una condición congénita y hereditaria, es importante no solo realizar controles en la persona diagnosticada, sino también tener en cuenta el seguimiento familiar.
La información y los controles médicos son clave para detectar estas condiciones a tiempo, acompañar cada etapa con mayor cuidado y tomar decisiones junto al equipo de salud.


