Una de las situaciones más comunes en la infancia, sobre todo en los primeros años, cuando están descubriendo el mundo y todavía están aprendiendo a controlar sus movimientos, es que los niños puedan golpearse los dientes.
¿Qué puede ocurrir y cómo se debe actuar en cada caso? Cuando un niño se golpea, lo más frecuente es que el impacto sea en los dientes superiores, en especial los de adelante. Y aunque no todos los golpes tienen la misma consecuencia, es importante conocer los posibles escenarios:
– El diente puede desplazarse hacia adelante o hacia atrás.
– Puede “hundirse” y quedar más corto de lo habitual.
– Puede aflojarse y moverse.
– Puede introducirse hacia adentro de la encía.
– Incluso puede salir por completo y perderse.
En odontología, cuando el diente se desplaza de su lugar natural —lo que se llama alvéolo— se habla de luxación. El tipo de luxación y la fuerza del golpe determinarán tanto el tratamiento como el pronóstico.
Uno de los cuadros que más confunde a las familias es la luxación intrusiva, cuando el diente se mete hacia adentro de la encía. Muchas veces, los padres creen que el diente se perdió, pero en realidad está “escondido” dentro del hueso. Aquí es fundamental la evaluación profesional, ya que arriba de cada diente de leche se encuentran los dientes permanentes en formación. Si el golpe afecta esa zona, se debe decidir entre esperar a que el diente reerupcione por sí solo o, en algunos casos, indicar la extracción para proteger la pieza definitiva.
Por eso, ante cualquier golpe dental en los niños, lo más importante es no minimizar el impacto y consultar siempre al odontólogo. Una evaluación temprana permite cuidar no solo la salud del diente de leche, sino también la de los futuros dientes permanentes.
Conclusión
Los golpes en los dientes de los más pequeños pueden asustar, pero contar con la información adecuada ayuda a tomar decisiones con calma. Recordá: cada situación es diferente, y solo un odontólogo puede indicar el mejor tratamiento. Cuidar los dientes de leche también es cuidar la sonrisa futura de tu hijo.




