¿Te sentís nerviosa, estresada e inmediatamente aparecen los problemas intestinales? Esto es sumamente frecuente por la existencia del eje intestino-cerebro-microbiota que, debido a su hiperconexión, si uno se ve afectado, el otro también.
Seguramente notaste que, en muchas ocasiones, aquello que pensás, te preocupa y te desvela tiene una inmediata repercusión en el funcionamiento de tu aparato digestivo. Para peor, no suele ser una situación circunstancial, sino que se trata de algo repetitivo. Esto se debe a la existencia de un eje que involucra en triada al intestino, el cerebro y la microbiota, haciendo que el sistema corporal se vea afectado en cadena por estos tres elementos.
Alberta Ferrero, Médica en Psiconeuroinmunología Clínica (MN 183773), ante la pregunta “¿alguna vez te pasó de estar nerviosa o estresada y que esto te de síntomas intestinales?” nos dice que la respuesta es “sí” y está íntimamente conectada con este eje que desempeña funciones sumamente importantes para nuestra salud. “Este eje puede desregularse. Cuando esto sucede, el intestino se va a inflamar, al igual que el cerebro por esta conexión que tienen”, detalla la especialista.
Tal es así que diversos síntomas intestinales estarán comunicando lo que la cabeza no puede procesar de modo inmediato y el cuerpo “ataja” de una manera desregulada. Esto puede traer severos trastornos.
¿Cuáles son los síntomas corporales?
Cuando el eje intestino-cerebro-microbiota comienza a desregularse, la manifestación sintomática es inmediata y uno de los primeros problemas que puede aparecer es la distensión abdominal.
Sin embargo, el mencionado problema físico no es el único resultado de la alteración del eje, puesto que la aparición de estrés y ansiedad suelen ser igual o más difíciles de abordar.
No obstante, hay mucho para hacer a la hora de reducir el impacto de estos síntomas y nunca es tarde para comenzar a tomar cartas en el asunto.
Mejorar la salud del eje intestino-cerebro-microbiota
“Los principales factores que van a influir en el eje son la alimentación, el medio ambiente, la exposición a materiales pesados y los ritmos circadianos”, detalla Ferrero.
En la misma línea, la especialista adjunta que “también tienen incidencia directa en el desajuste la genética, la epigenética y el sedentarismo”
Así las cosas, resulta posible tomar las riendas de la propia salud. Una buena manera de lograr esto es empezar a construir una dieta equilibrada y personalizada, siendo este punto el más fundamental. ¿Por qué? La respuesta nos la brinda Ferrero, quien asevera que “no hay algo general que le vaya a servir a todas las personas. Lo que te puede generar una inflamación a vos, puede hacerle bien al otro”.
La segunda determinación tiene que estar orientada a comenzar de inmediato una actividad física benéfica para presentarle batalla a la desregulación de este eje hiperconectado.
En conclusión, los ajustes alimenticios orientados por un profesional, el movimiento del cuerpo y la optimización del descanso serán los primeros ítems de una lista personalizada para volver a normalizar el binomio en cuestión.
Y en los bebés y niños ¿qué sucede?
“El eje intestino-cerebro-microbiota debe ser considerado en todas las etapas de la vida y esto incluye a bebés, niños y embarazadas”, afirma la especialista. Además, vuelve a insistir en la importancia de la presencia de un profesional “que te pueda guiar según las necesidades de cada etapa”.
Del mismo modo que en el mundo adulto, en los niños existe una conexión primaria que une al cerebro y su estómago y repercute en el funcionamiento de estos dos órganos. Este es uno de los principales pilares que va a marcar muchas de las funciones de los niños, dado que el cerebro y el aparato digestivo están amalgamados por una red neuronal clave para el desarrollo integral.
Todo aquello que pasa por nuestro cerebro y no logra ser procesado se manifiesta luego a través del aparato digestivo o en “formato” de estrés. Lograr la disminución de estos niveles montando actividades recreativas y lúdicas colaborarán a la pasividad de tu cerebro y a la regulación de tu eje.
Si sentís que tu cerebro está copado por pensamientos que traen tensión a tu cuerpo y que te provocan un malestar digestivo, estás en lo cierto: tu eje cerebro-intestino está sufriendo.
Tenés la oportunidad de volver a la regulación de tu eje. Una gran manera es prestarle atención a las recomendaciones otorgadas por nuestra especialista y así combatir las consecuencias que se ven en un sistema cuando el otro resulta afectado.


