Durante la erupción dentaria, es común que el bebé se muestre más molesto, sensible o con ganas de morder distintos objetos. Esto sucede porque la salida del diente genera presión sobre la encía y puede provocar inflamación o dolor.
Una forma de acompañar esta etapa es ofrecer elementos fríos o previamente enfriados, ya que ayudan a disminuir la inflamación gingival y brindan una sensación de alivio. Los mordillos pueden ser grandes aliados, porque al presionarlos contra la encía ayudan a contrarrestar la presión que genera la pieza dentaria al erupcionar.
Lo ideal es utilizar un mordillo frío, limpio y correctamente higienizado para evitar el riesgo de infecciones. Es importante revisar siempre el estado del producto y asegurarse de que sea apto para el uso del bebé.
Además, desde la aparición del primer diente temporario, que suele ocurrir alrededor de los 6 o 7 meses, debe incorporarse el cepillado dental como parte de la rutina diaria.
El cepillado debe realizarse todos los días, idealmente dos veces al día. El momento más importante es antes de dormir y después de la última comida, ya que durante la noche la boca permanece más tiempo sin actividad y es fundamental mantener una correcta higiene.
Acompañar la dentición con elementos adecuados, higiene diaria y consultas con el odontopediatra permite cuidar la salud bucal del bebé desde el comienzo.




