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Ser mamá a los 20, a los 30 y a los 40

Ser mamá a los 20, a los 30 y a los 40

by Carestino
25 agosto, 2023
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Cada etapa de la vida implica una forma distinta de transitar  la maternidad. Cada edad tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Vale la pena reflexionar sobre ellas.

No hay duda de que la maternidad es un momento crucial en el desarrollo psicológico de las mujeres. Este punto de inflexión puede tener repercusiones distintas según las diferentes etapas de la vida, pero no existe una edad ideal para ser mamá, es más bien una cuestión de madurez interior ligada a un camino de crecimiento personal la que nos permite dar espacio a la llegada de un bebé a nuestras vidas.

Un hijo nos cambia el eje inevitablemente y a la edad que sea. En lugar de tener miedo a la revolución que esta personita generará, es necesario aprender a afrontar el desafío con serenidad y confianza, conscientes del hecho de que nos traerán sobre todo felicidad y armonía.

Cada mujer, independientemente de su edad, conserva dentro de sí misma una suerte de “instinto animal” que la hace capaz de proveer para su hijo. Lo único que hay que hacer, entonces, es seguir este instinto.

Mamá los 20 años, porque… aún sin preocupaciones, crecerá junto al niño

Estas jóvenes mujeres saben “adelantarse” al estereotipo cultural que, en nuestra sociedad, sitúa el evento de la maternidad a partir de los 30 años. ¿Cómo son las madres de 20?

– Hay muchos menos temores, menos ansiedades respecto al progreso de la gestación y el parto puede asustar menos, porque de algún modo estas jóvenes mujeres se sienten capaces de gestionar cualquier cosa.

– También tienen menos pensamientos acerca de lo que sucederá cuando nazca el bebé, porque la posibilidad de inserirlo en su propia vida –sin que ésta deba ser modificada- parece natural.

– A los 20 años hay una suerte de “plasticidad” que ayuda a afrontar con menos rigidez los trastornos en los hábitos cotidianos y en los ritmos biológicos con los que un recién nacido obliga a enfrentarse. Por el contrario, la maternidad va de la mano de un proceso de maduración de estas jóvenes mamás, que todavía deben trabajar sobre sí mismas, todavía deben descubrirse.

– Además, necesitan espacios de libertad a los que a veces cuesta renunciar. Para contener las dificultades es muy importante el contexto en el que se vive la maternidad, la red de apoyo en la que se puede confiar, tanto a nivel de pareja como de familia.

Mamá los 30, porque… entre mil objetivos, el espacio para ser mamás

Entre los 29 y los 33-34 años: sobre todo en las grandes ciudades, esta parece ser la franja de edad en la que un mayor número de mujeres decide convertirse en mamá. Y, en la mayor parte de los casos, se trata de una elección consciente y razonada.

– En general, las treintañeras de hoy son mujeres autónomas y con objetivos claros que se sienten más seguras y, finalmente, pueden dar un espacio a su deseo de ser madres.

– Un hijo representa la culminación de un crecimiento personal, pero también la expresión de una relación de pareja que ha tenido tiempo para construirse.

– Jóvenes, dinámicas y fuertes: las treintañeras todavía tienen mucha energía para gastar, no sufren al levantarse por la noche, soportan mejor la falta de sueño y también el cansancio físico.

– Desde el punto de vista psicológico, sin embargo, en su mente empiezan a tener más dudas respecto a las que tienen las chicas más jóvenes, ya que las guía más la razón que la emoción. Después de haber trabajado durante años para que finalmente, en su vida, todo se adapte a sus expectativas, ahora es inevitable que, también respecto a la decisión de traer un niño al mundo, una treintañera sienta la necesidad de activar una especie de mecanismo de control.

– La realidad del embarazo, sin embargo, no siempre es totalmente controlable. Además, cuanto más se construye la maternidad sobre la base de una programación, más prevalecen las ansiedades y las tensiones.

– Para estas mujeres, el reto consiste en encontrar una nueva armonía. En el curso de su vida han podido experimentarse a sí mismas y construir su independencia. Y ahora están preparadas para saber encontrar dentro de sí mismas la esencia de la maternidad: la capacidad de estar disponible para acoger a un bebé y ocuparse de él de la forma más natural y menos racional posible.

Mamá los 40, porque… realizadas en el trabajo, tiempo total para el bebé

Un deseo espontáneo, intenso, urgente, irrenunciable e inaplazable, porque en cierta medida está escrito por ley en la naturaleza. Y, al mismo tiempo, una disponibilidad total para dedicarse a ese hijo que ahora, finalmente, se siente preparada para acoger y para cuidar.

– A los 40 años, en cierto modo, una mujer ya está totalmente afirmada, segura de su propio valor y satisfecha desde el punto de vista de su carrera profesional. 

– La maternidad, a su vez, se puede convertir en una nueva prioridad a la que dedicarse por completo. A los 40 años, el deseo de tener un hijo es intenso, pero real. Se ha perdido, al menos en parte, aquella urgencia de racionalizar la maternidad que pertenecía a una fase anterior de la propia vida.

– Quedan, en cambio, la historia y las experiencias vividas, las emociones y los sentimientos transitados hasta este momento. Y todo esto proporciona profundidad y una gran intensidad al encontrarse con ese bebé tan esperado.

– ¿Temores? Por supuesto, a los 40 también se tienen. Para algunas mujeres, la ansiedad es debida sobre todo al no saber afrontar los cambios que la llegada de un bebé trae consigo.

– Para otras, en cambio, es respecto al bebé: sienten la necesidad de que el médico las tranquilice constantemente sobre el hecho de que está bien y de que ellas son “capaces” de llevar adelante el embarazo.

– Superado el primer y desestabilizador impacto de la convivencia con un recién nacido, estas madres saben ofrecerle a su hijo una disponibilidad casi total. Porque, una vez lleno ese vacío que sentían en su existencia, ahora el deseo más fuerte es el de ocuparse de ese bebé que tanto habían esperado, de disfrutarlo lo más posible, divertirse con él, y poder observar su pequeña gran conquista.

Fuente. Edurne Romo, periodista, especializada en temas de embarazo, maternidad, paternidad, bebés y niños.

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